Santa EulaliaVIDA Y LEYENDA

El martirologio español diferencia dos santas con este nombre: Eulalia de Mérida y Eulalia de Barcelona, que en verdad son una sola, como lo prueba la identidad de la leyenda y el hecho de que las fiestas de ambas se celebraban el mismo día originariamente. La santa de Mérida fue la primera en aparecer. Está probada a partir del siglo IV por un himno de Prudencio, en tanto que los primeros indicios de la Eulalia catalana proceden del siglo VII. A decir verdad, las dos homónimas son igualmente improbables desde el punto de vista histórico. La leyenda de Santa Eulalia está copiada de las atribuidas a las jóvenes mártires Santa Inés de Roma y Santa Fe de Agen. Al igual que éstas, habría sufrido el martirio a los doce años.

Conducida ante el gobernador romano, se negó a incensar a los ídolos. Para colmo de audacia, los pisoteó y escupió ante el gobernador. Los hagiógrafos la hacen pasar por una inverosímil escalada de suplicios: después de flagelada fue rociada con aceite hirviendo y desgarrada con ganchos de hierro. Además, habrían espolvoreado sal sobre sus heridas y la habrían quemado con antorchas. Cuando la colocaron desnuda sobre una hoguera, el fuego no la daño, así que el verdugo tuvo que cortarle la cabeza. Una paloma blanca como la nieve salió de su boca inocente. Según otra versión, una espesa capa de nieve cubrió su cuerpo y la envolvió con una blanca mortaja.

ICONOGRAFÍA

Sus atributos son la cruz en aspa o de San Andrés, o una pequeña cruz rematada en un disco y la palma del martirio. Una paloma escapa de su boca.