San Antonio de PaduaVIDA

San Antonio de Padua es, después de San Francisco de Asís, el más popular de los santos franciscanos. Nació en Lisboa en 1195 y sólo pasó en Padua los dos últimos años de su vida. Después de haber estudiado en el convento de Santa Cruz de Coimbra, en 1220 ingresó en la orden de los hermanos menores, donde cambió su nombre de pila, Fernando, por el de Antonio. Después de haber enseñado teología en Bolonia, recorrió el sur y el centro de Francia, predicando en Arles, Montpellier, Puy, Limoges y Bourges. En 1227 participó en el capítulo general de Asís. En 1230 se ocupó de la traslación de los restos de San Francisco. Predicó en Padua y allí murió a los 36 años, en 1231. Fue canonizado sólo un año después de su muerte, en 1232.

PATRONAZGOS

Hasta finales del siglo XV, el culto de san Antonio permaneció localizado en Padua. A partir del siglo siguiente se convirtió, en principio, en el santo nacional de los portugueses, que ponen bajo su advocación las iglesias con edifican en el extranjero; y luego en un santo universal.

Se lo invocaba para el salvamento de los náufragos y la liberación de los prisioneros. Los marinos portugueses lo invocaban para tener buen viento en las velas, fijando su imagen en el mástil del barco. En la actualidad se lo invoca sobre todo para recuperar los objetos perdidos. No obstante, no hay huella de este último patronazgo antes del siglo XVII. Parece ser que se debe a un juego de palabras con su nombre: se le llamaba Antonio de Pade o de Pave, abreviatura de Padua (Padova). De ahí se pasó a atribuirle el don de recuperar los épaves, es decir, los bienes perdidos.

ICONOGRAFÍA

Se le representa con hábito de franciscano, ceñido a la cintura por un cíngulo. Los atributos muy numerosos que se le asignan son en su mayoría tardíos y a veces tomados de otros santos: las llamas que brotan de su mano derecha proceden de una confusión iconográfica con su homónimo San Antonio Abad; el corazón inflamado que sustituyó luego a las llamas viene de San Agustín; la rama de lirio parece estar tomada de su panegirista, San Bernardino de Siena. En todo caso, puede comprobarse que el lirio abierto no se le concedió como atributo antes de 1450, fecha de la canonización de San Bernardino.

El Niño Jesús alude a una aparición que tuvo en su habitación. Se convirtió en su atributo más popular, pero sólo después del siglo XVI, siendo puesto de moda por el arte barroco de la Contrarreforma.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.