El oficio de tintinero (fundidor de campanas) es uno de los menos estudiados de la época colonial, realmente no contamos con un estudio profundo que nos arroje datos acerca de las técnicas, inspiraciones y vida de dichos artífices. Sin embargo, en el siglo XVIII destaca el nombre de Bartolomé de Espinosa.

Espinosa trabajo al menos un cuarto de siglo, dejando constancia de ocho campanas en la torre del templo de San Francisco Xavier, en Tepotzotlán, México. Tienen su marca de de San Ignacio, de diciembre de 1762, la de San Francisco Xavier, de la misma fecha; la Santa María Inmaculada, de abril de 1763; la Santa Anna y la de la Virgen de la Soterraña, ambas elaboradas en diciembre de 1763; la de la Virgen de Loreto, de 1764; la de San José y la de San Miguel, de 1769.

Para la catedral de la ciudad de México, Espinosa hizo varias campanas. En 1767 fundió La Purísima, en 1784, las llamadas Santiago Apóstol y SantoÁngel Custodio. Y finalmente en 1787 realiza Nuestra Señora de la Piedad.

Campanas de México, Abelardo Carrillo y Gariel, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1989, pp. 85-89