Pintura


Nació en la ciudad de México, fue bautizado el 24 de febrero de 1579, hijo de Juan López de Herrera y de Magdalena López. Alonso López de Herrera ejerció su arte en la ciudad de México y Puebla, aunque don Manuel Toussaint opina que quizás exista obra suya en Morelia y Oaxaca. En 1610 ingresó en la orden de Santo Domingo. No se sabe la fecha exacta de su fallecimiento pero debió ser cerca de 1654.

Divino Rostro - Alonso López de Herrera

Su obra se caracteriza por los tonos cálidos y la perfección en el dibujo. Entre sus obras encontramos: el Retrato del arzobispo fray García Guerra, su primer obra, fechada en 1609, y que se encuentra en el Museo Nacional, La santa faz (1610-1620, Escuela de Artes Plásticas), El divino rostro (1643, catedral de México), Santo Tomás de Aquino (1610-1620, col. Romero de Terreros)

Inmaculada - Alonso López de HerreraResurrección - Alonso López de HerreraAnales del Instituto de Investigaciones Estéticas, ROMERO DE TERREROS, MANUEL, EL PINTOR ALONSO LOPEZ DE HERRERA, 1965, vol. IX, núm. 34, pp. 5-14

Nació en Sevilla en 1655, España, hijo del famoso pintor Bartolomé Esteban Murillo y doña Beatriz de Cabrera y Sotomayor, de cuyo matrimonio fue el hijo mayor y el mayorazgo, ya que sus hermanos: Gaspar y Francisca, fueron religiosos y murieron célibes. Llego a Santafé de Bogotá trayendo consigo, probablemente, algunos de los cuadros de su padre. En 1679 fue nombrado Corregidor de Naturales de Ubaque, cargo que desempeñó durante dos años. El 20 de septiembre de 1681 contrajo matrimonio en Bogotá con doña Antonia López Nieto, de la cual nació una hija llamada María. El 8 de junio de 1685 pidió a su hermano Gaspar que intercediera en la Corte Española, para que le otorgasen algún cargo en Santafé de Bogotá. En 1692 trabajó en Tunja. El 14 de mayo de 1700 se estableció en Zipaquirá. El 22 de octubre de 1700 murió en Chía, en la Hacienda de Fagua, que era de su propiedad.

Las obras de don Gabriel Murillo no han sido identificadas hasta ahora. Solo se sabe que poseía varias obras de arte, según consta en el inventario que de sus bienes se hicieron después de su muerte.

Guillermo Hernández de Alba: “Gabriel Murillo”. El Hijo del Inmortal sevillano. Teatro del Arte Colonial. Litografía Colombia. Bogotá, 1938.
Guillermo Hernández de Alba: “Descendencia de Murillo”. Hojas de Cultura Popular Colombiana, Nº 13, Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, enero de 1952.

Pintor mestizo, natural de Riobamba. Se comprometió el 19 de enero de 1630 a trabajar doce cuadros para un retablo el Altar Mayor de la iglesia del Convento de los agustinos. El pintor debía presentarse en el convento durante el tiempo que durase la obra, e iba a recibir tres pesos de salario en cada día. Su contrato lo había suscrito con el padre Juan de Escobar. Uno de sus cuadros notables es el titulado La Anunciación.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 222, 223

Documentos de 1620 dicen que era indio pintor natural del pueblo de Chambo en el Corregimiento de Riobamba. Firmó un concierto con el presbítero Juan de Aguirre para pintar y dorar un retablo de madera para el Altar Mayor. El artista debía poner el cedro necesario para fabricar el Altar Mayor de la iglesia de San Agustín en la Villa del Villar Don Pardo.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 220, 221

Nace en Mariana, Minas Gerais. Realiza las pinturas de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Itabirito, Minas Gerais, hoy desaparecidas. Es profesor de Francisco Xavier Gonçalves y Bernardino de Senna. En 1774, en Ouro Preto, es elegido por João de Carvalhaes para realizar la evaluación de pinturas realizadas en la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar por Bernardo Pires da Silva. Entre 1777 y 1787 en Congonhas do Campo realiza las pinturas de los paneles laterales y el techo, además de los paneles de la sacristía del Santuario de Bom Jesus de Matozinhos. Fallece el 2 de enero de 1795.

Inmaculada Concepción - João Nepomuceno Correia e Castro

Fue un pintor barroco español, educado en el entorno de Francisco Pacheco. Nació probablemente en Sevilla a principios del siglo XVII o finales del XVI. Se sabe que fue clérigo de órdenes menores y que, muy probablemente, recibió su formación pictórica de Francisco Pacheco, o bien de alguno de sus mejores alumnos. El grueso de su obra se halla en Perú, donde se trasladó en 1619, a Trujillo y Cajamarca primero, para pasar a Lima definitivamente en 1635. Es aquí donde realiza su obra más conocida: La imposición de la casulla a san Ildefonso para el Convento de los Descalzos de Lima, así como el mural del claustro. También realizó un Cristo flagelado Catedral en Trujillo, La Porciúncula para la Iglesia de San Francisco, Trujillo y Nuestra Señora de la Piedad con donantes en la Iglesia Belén, Cajamarca.

Imposición de la Casulla a san Ildefonso - Leonardo Jaramillo

Las escuelas pictóricas virreinales, Luis Eduardo Wuffarden. Sociedad estatal para la Acción Cultural en el Exterior. Gobierno de España.

Retrato de Francisco Javier MatisNació en octubre de 1774 en Guaduas. El 15 de diciembre de 1783 conoció al Sabio Mutis, quien lo envió a Mariquita para que fuera incorporado a la Expedición Botánica. Entre 1783 y 1816 trabajó en la Expedición Botánica. Se especializó en el dibujo de las anatomías o detalles de las flores llegando a ser no sólo uno de los mejores pintores de la Expedición sino también un gran botánico. A él se le debe el descubrimiento del “Guaco”, eficaz antídoto contra el veneno de las culebras.

Entre 1794 y 1798 estuvo herborizando en Muzo, los montes de La Mesa, Fusagasugá, Tocaima, Cunday y Tena. En 1816 sirvió como soldado raso en la guerra de independencia. En 1819 radicó en Bogotá en donde ejerció gratuitamente la profesión de médico y dio clases de botánica y de pintura. Entre sus discípulos figuraron Manuel M. Quijano, Acosta, Francisco Bayón y Triana. Entre 1820 y 1821 fue profesor del sacerdote Juan María Céspedes a quien trasmitió muchos de los conocimientos de la Expedición. En 1825 fue comisionado, junto con don Juan María Céspedes, por el gobierno nacional para que se dirigiera al Valle de San Agustín, Huila, a investigar la antigua civilización de San Agustín. En 1850 el gobierno del General José Hilario López le concedió una pensión, para ayudarlo a salir de la miseria en la que había quedado por dedicarle todos sus esfuerzos a la ciencia. El 5 de noviembre de 1851 murió en Bogotá.

Los dibujos y pinturas identificados como de Matis, dentro de la gran obra de la Expedición Botánica, llegan a 216 láminas firmadas y 70 dibujos que también se sabe que son suyos. La mayoría de ellos son musgos y van en color.

psicotria Div_III1234 - Francisco Javier Matis

Lorenzo Uribe Uribe, S. J.: “Los Maestros Pintores”. Capítulo XXXI, Tomo I de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1954.

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